Mirá, vos sos, vos ya haces. Ese era el título de la lista que me escribió mi amigo en un recetario, en el medio de la mañana laboral y la catarsis. Abajo habían al menos seis ítems de lo que yo soy y hago en el mundo profesional, de lo que yo puedo sacar chapa, ponele. Entonces, me decía, la próxima vez que quieras ponerte a hacer algo que no te gusta, ni te inspira, que no te convoca, ni te satisfaga, recordá esto, porque hacer, llegar a ser todo esto y seguir encontrando la mejor forma de hacerlo, te trajo hasta acá y eso te gusta y te llevó esfuerzo. Valoralo. Me retaba (no del verbo retar, sino de la convocatoria del juego, ese de andar evaluándose constantemente) y me daba un mate para bajar la culpa y la bronca de a veces no querer más y desear dejar.
Luego tiramos esa listita y volvimos a las tareas.
Yo me reí, debería haberme guardado la lista, para usarla en los momentos en lo que necesito que me alcance, como dice el psico, que me llegue, que le abrace y amigue, no sólo de palabra, sino de verdad, con todo lo que sí soy y también con lo que no quiero ser o simplemente con lo que no me dan ganas de hacer.
Sucede que nací con cosito de la balanza roto. Ese que te indica cuando es suficiente. No es que no lo sienta, no es que no quiera frenar, es que como digna escorpiana, a veces lo siento, pero sigo igual, como caballo.
Y es loco o absurdo, si somos más crueles, porque llevo años de análisis desculando las cosas a las que sí les quiero dar mi tiempo y amor. Y, a veces, parece que lo tengo tan claro. Entonces viene el martillo del deber ser, que no tengo ni idea de quién lo maneja, pero seguro es una yo miniatura con el cerebro inmenso de cosas que mamó incorrectamente toda su vida, y me aplasta. Y ahí voy nuevamente a meterme en cosas que no me gustan, ni idea para qué, ni idea de por qué.
Y luego vuelvo a animarme a confesar, cuál Hilén mini en la clase de catequesis, en la capilla de la escuela, ese lugar que sólo me resultaba ameno, porque jugábamos y cantábamos canciones, pero se abría ese espacio y yo decía, digo, algo como es que no soy suficiente, porque no quiero tal cosa...
Quién te conoce monstruo, si hace unos casi 10 años hago terapia y me genero círculos para seguir construyendo lo que sí va.
Entonces amanezco increíblemente antes de que el despertador suene, con ansiedad, casi ejercitando las piernas de pensar y maquinar, respiro, miro el verde alucinante del balcón, huelo el tilo y pienso, tranca, ya existe la lista de lo que sos, podés seguir haciendo y creando, pero dentro de los senderos que venís construyendo, dentro de eso que sí ♡
Dedicado a mi yo chiquitina que me martilla y a las de cada una de las personas que, por momentos, se sienten arrastradas y aplastadas por el deber ser.
Gracias a los M de mi vida por la paciencia y los mates ♡
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