Con una misma camiseta, Los titulares de la vida, El titular que es
campeón, Campeones de mi vida, entre otros. Fueron muchos los títulos que se me
ocurrieron para este texto, pero elegí el más significativo.
Cuando recién te lanzas a la aventura (sea cual fuere) la adrenalina y
la ansiedad son tus mejores amigos (o tus peores enemigos, claro está que
depende del lado que lo mires). Es gracias a ellas que conseguís el valor para
volar, crecer, para disfrutar el viaje y festejar en la llegada.
Este pensaba guardarlo (por un tiempo más, porque ya lleva largo
rato adentro mío), pero estoy tan contenta de haberme subido a la montaña rusa
del relato y quiero tanto a este texto, que solamente fue construido en mi
cabeza infinitas veces, que quiero compartirlo, porque además hay historias que
merecen ser contadas (diría alguna publicidad pedorramente cierta).
“Es mucha la ansiedad por verte ya sonriente”
Y fue gracias a esta y otras tantas frases que la sonrisa me gano la
cara.
Nunca había visto en mi vida un suplente con tantas ganas de compartir
titularidad, que consiga quedarse con la camiseta del campeón, uno de esos que
tienen tanta fuerza y entusiasmo, que logran definir goles de arco a arco.
Jamás me imaginé, por suerte, que la vida al nacer me iba a dar semejante
patada (de esas con las que Messi mete terribles goles en España), pero por
suerte la patada no me dejó tirada, ni tampoco sin una pata…
No importó la lluvia, si caía desde el cielo o de los pañales, no
importaba si malas notas abundaban o las lágrimas no calmaban. Vos entraste y
elegiste el simple, pero cuando te dijeron que el combo era completo y con
recargo le diste para adelante, agarraste el bolsito, te subiste las medias
y entraste a la cancha para jugar todo el partido. No importaban los gritos, ni
los abucheos, sólo la felicidad que ibas a conseguir con cada palabra y cada
abrazo. Y así conseguiste el nombre.
Algún día me dijiste que no querías las llaves de mi casa porque hace
mucho tiempo ya te había dado las de mi corazón y lo que lograste, es algo que obtuviste desde el minuto en que conseguiste el título, conservarlas y demostrar que toda
la vida las vas a cuidar.
Anteriormente les dije que depende de dónde se lo mire, así me sirve
a mí (a veces, porque momentos de pánico tenemos todos).
Es por eso que conservo las palabras más cálidas y abrazadoras de ese
titular que me cuida desde arriba y disfruto cada abrazo del suplente que se ganó la del diez desde el día uno y que
comparte el nombre con honores.
Yo (les)agradezco porque tengo cubierto el cielo y la tierra. #Gabi #Fito
Pd: Como siempre sucede (no en las películas, ni en TNT) en mi cabeza el
texto parecía más claro y bello, pero sirve para aprender que las palabras hay
que decirlas si no queremos que nuestro cerebro se las coma.

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