Carta a un Melli

Quizás el hecho de que hayas nacido el mismo día explica tanta conexión. A veces lo pienso, luego se me viene a la mente que me dijeron que cuando seas  pre-adolescente no me vas a dar ni bola, ni a mí ni a nadie, puede ser, todo puede ser. Por las dudas cuando te veo te abrazo fuerte, aunque sea una vez y te digo muchas veces cuanto te amo, incluso a veces te llamo “Te amo”, como si fuese tu nombre. Siento que no me alcanzan las palabas ni las comidas de nariz, pero no sólo para expresarte cuán feliz me haces desde tu llegada, sino también para abarcar todo ese amor que siento desde que te supe venir.
Lo recuero a la perfección, era 2012, llovía, no estaba para nada acorde a nuestro tan cálido mes, aún así a mí me brotaba la alegría, como siempre el día de cumpleaños me abunda de felicidad y los colores. Así volvía del trabajo, tenía frío, el viento había arrancado con todo, yo no estaba vestida para la ocasión, nada de pantalones largos, ni saquitos, el día de festejo se lo celebra suelto, como venga. Me esperaban unas ricas pizzas caseras y a la parrilla, que me habían prometido en mi honor. Suena el teléfono, siempre ante un acontecimiento tan extremo Las Miramontes tendemos ilógicamente a pedir perdón, me brotaron las sonrisas, las lágrimas, era una sensación que nunca había sentido.
Mientas tanto sucedió el festejo, yo quería cancelar todo, quería ir a recibirte, pero la realidad es que hasta ese momento era sólo por precaución, no estaba prevista la hora de tu aterrizaje y todos insistían en continuar, porque al final de cuenta (como vengo escuchando desde hace casi cinco años) también era mi cumpleaños. Pero a mí sinceramente nada de todo eso me importaba, sabía que en breves ibas a comenzar tu dulce trayecto y quería conocerte, abrazarte, comerte desde el minuto cero esa pequeña y hermosa nariz, pero me las aguanté.
Alrededor de las dos de la mañana suena el teléfono, y la atendí a tu mamá ya desbordad del amor y la sonrisa, lloraba, gritaba, quería decirle al mundo que yo estaba infinitamente feliz porque habías venido a contarnos una nueva forma de amor. Otra vez inútilmente me pidió perdón, había hecho todo lo posible decía (hoy en día me sigo preguntando qué locura significaría eso), para mí era el regalo más lindo que me podrían haber dado, vos atolondrado querías compartir la celebración conmigo y estabas decidido, hiciste lo posible y llegaste apenas unos minutos antes de que las agujas tocaran las 12.
Desde ese momento lo supe, sos el ser más dulce y tierno del planeta, me bautizaste como tía y me diste el regalo más lindo que recibí en todos mis 27 festejos. Elegí muy sabiamente tener la oportunidad de acompañarte en muchos en tus primeros pasos, me dediqué los jueves durante tus dos primeros años para poder ver tus avances semana a semana. Lo supe desde siempre, no quiero perderme nada. Añoro cuando me llamas, me caigo de amor cuando me das la mano para invitarme a jugar, sos el retoño más amoroso que conocí en mi vida, sos mi sobrino melli y las palabras no alcanzan.
Te amo porque compartimos fideos, pelis, juegos, amo que quieras a mi Boti, que te gusten las papas fritas tanto como a mí, que seas tan alborotado y cuidadoso, que me llames y me invites a algún plan, que cuentes los minutos hasta verme llegar, porque a mí me pasa igual. El día que sé que te voy a ver sé que será todo lo divertido que existe y lo que no en este universo. Porque si compartimos al menos un ratito tengo el mimo más dulce para guardármelo.
Con vos, o gracias a vos, aprendí que ser tía, es un título que se lleva con honores, que te convoca, que significa que sea en el momento que sea, yo tengo que estar preparada para acompañarte en cada paso, pero lo más importante es que aprendí que eso sale sólo, como instinto, no se me ocurre decirte “después”, tengo más ganas de salir corriendo atrás tuyo que vos.

Te lo dije algunas veces y te lo repito, GRACIAS Salvador porque desde hace cuatro años y ya casi cinco, el festejo de noviembre se convirtió doblemente en una grandiosidad infinita! Los preparativos y las celebraciones para mí rondan mucho en vos, siempre quiero hacerte algo lindo, quiero que nos disfracemos, quiero que el cielo brille como nunca de azul y que nos llenemos de sonrisas, porque ese para, mi melli querido, mi dulce y tierno Sobrino es el día más feliz de mi vida, ya por el simple hecho de compartirlo vos.
-Gracias Andre por la foto-

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