Lucha hipocondríaca

Todas las semanas aparece en determinado momento el mismo planteo, siempre encuentro una excusa exacta, que encaja a la perfección y que logra el objetivo que mi neurosis parece proponerse con tanta intensidad.

La primera hasta ahora no gana completamente la batalla, aún así, a pesar de las frustraciones,  los enigmas y la vergüenza, logro sentarme cada tanto a escribir, aunque crea que no tiene sentido, que soy malísima y que nadie lee. Siempre aparece ese momento de cordura en el que recuerdo que lo hago por mí, por placer y porque es parte de mi crecimiento. Pero todavía soy muy nueva en la batalla contra la neurosis, incluso conocí, o incorporé esa palabra hace menos de un año y a veces creo que la digo tan seguido con la simple intención de poder hacer al menos algo con ella, con la ilusión de poder, aunque sea a veces, deshacerme de ella, con el deseo profundo de que nunca sea ella quien gane por completo mi cordura y se apodere de mi felicidad.

En estos casos, y el TOC, el neurótico, el ansioso, el frustrado, el eterno angustiado e incluso el pesimista me va a entender, la cordura es más difícil de recuperar que una tostada con dulce de leche, que se cayó boca abajo (siempre caen boca abajo) sobre la alfombra, son tantos los pelos que hay que sacar, las basuras por soplar para poder disfrutarla, que a veces, incluso aunque sea la última nos frustramos y la tiramos. Pero qué pasaría si esa tostada fuese realmente la última tostada en el mundo, si tomarnos el tiempo necesario para quitarle cada pedacito de mugre con delicadeza, sin dejar caer ni una pizca de dulce de leche, nos llevaría a disfrutar ese último pancito especial en cada mordisco.

Y fíjense qué pasa ahora si esa tostada se convertiría en un día y ese día sería el último día de nuestras vidas. Realmente querríamos tirarlo, realmente nos resignaríamos a la neurosis, a la hipocondría y derramaríamos por la borda nuestras últimas horas, cuando podríamos hacer el trabajo meticuloso para salvarlo y convertirlo así en el mejor día de nuestras vidas?

Aunque hace días que vengo labrando esta obsesión, como si fuera tierra seca en verano y, aún así, sé conscientemente que no lo hago con tanto esmero y que podría hacerlo mucho mejor (siempre se puede), vamos a hacer de cuenta que no es literal, que ese pedacito de tostada no es realmente el último en la faz de nuestra historia, sino que es simplemente el último que nos queda en casa, que no significa a ciencia cierta que mañana no vamos a poder oler más los jazmines más hermosos del mundo, sino que simplemente HAY (y sí, es con mayúsculas porque el tema es serio) que pensar a conciencia que lo que tenemos es HOY y nada más, y que de nosotros depende que este día sea histórico, con al menos un momento para recordar.

Hace un ratito leí a la prima de Mati, es una excelente escritora y pueden seguirla en su Blog o por Facebook @celestices. Con ella compartimos el placer de la escritura y lectura, el miedo de animarnos a escribir creo, pero también un poco (algo que fui descubriendo cuando la visitamos a su casa en Coimbra y con el correr de las charlas a través del espacio cibernético) coincidimos en la neurosis terrible y en el temor porque cosas muy feas pasen, aún así y a pesar de todo, vivimos y siempre apostamos a disfrutar la vida, nos aplaudo por ello, porque no es tarea fácil, y también aseguro que tiene que ver con el entorno que elegimos tener alrededor (nuestros compañeros, nuestros hogares, los amigos, el aire libre y la vida misma), porque sé que luchamos siempre por obtener más momentos por los que celebrar y sonreír y por ganar la competencia y que siempre sean estos los que inclinen gordosamente la balanza para su lado.

Toda esta introducción final era para contarles que leí un texto en su blog que se trata acerca del primer día del resto de tu vida y como lo lindo de la lectura es que cada uno la interprete como se le dé la re-cantada gana, de acuerdo al momento que esté pasando en su vida, yo hice lo propio. Utilicé ese material para pensar que realmente es HOY lo que tenemos y que eso no significa que mañana nos vamos a morir (o no necesariamente y espero mucho con mucha fuerza que realmente no sea hoy vida, mañana muerte; al menos no por ahora, tengo muchos planes muy hermosos que quiero disfrutar. Perdón, neurosis otra vez.).

Les decía, que el hecho de que hoy sea nuestro día, significa, como dice Celeste, que hoy siempre es el comienzo de algo hermoso, que hay que agradecer al abrir los ojos al despertar y que hay que hacer siempre algo memorable, porque es hoy el momento para hacer cosas hermosas que seguiremos haciendo o disfrutando el resto de nuestras vidas, es aquí y ahora el minuto y el lugar para hacer algo que nos dé placer, porque puede ser que eso lo sigamos haciendo mañana y sea el motivo por el cual ser felices.

La vida sinceramente hay que disfrutarla un poco como si hoy fuese nuestro único día, y no por el hecho de que mañana no exista, sino porque los días están perdidos si no hacemos algo por lo cual sonreír. Lamento haberme convertido en un ejemplar de los que te tocan el timbre a las 8:00 AM de un domingo para decirte que de que elijas a su Dios depende tu felicidad. Con mi mayor aclamación les digo que no quiero ser ni una pestaña de ellos, pero sí quiero decir que cuando apago un poco el fuego neurótico dentro de mi cabeza, consigo calmar un poco la angustia y así se me van todos los dolores de las infinitas partes de mi cuerpo que aparecen cuando me pongo neuróticamente hipocondríaca, ahí en ese momento recuerdo que lo más lindo que hay en el mundo es amanecer y poder mimar a Botoncito con la emoción del día que lo conocí, darle un beso a mi tan mágico y fiel compañero, aunque sea un beso con los ojos mitad cerrados, no es uno al pasar, es uno que indica que por suerte estamos vivos y que felizmente nos elegimos y siempre remamos para encontrar momentos plenos.

Les voy a compartir una frase de Mati que siempre me causa gracia, pero que aunque es exagerada, coincido con él. “Siempre hay que agradecer, porque yo pienso, tuve la suerte de que entre los mil espermatozoides que mi viejo tiró y los óvulos que mi vieja mandó, de todo ese menjunje me colgué y salí yo, tuve la fuerza de agarrarme y ser yo quien conozca este mundo, quien venga para gozar la vida y no otro, si hubiese sido otro, yo no estaría acá con vos saliendo de NUESTRA CASA y paseando a Boti, filosofando de la vida”, simple, real y englobado por completo.

Yo a veces creo que el hecho de que la muerte se haya llevado a un ser fundamental a tan temprana edad y haber tenido que comprender que eso significaría que quizás mi duelo y la tristeza duraría años y que me tocaría la puerta de vez en cuando, sólo para recordarme que estoy siempre acompañada y que a esta vida vine para disfrutarla, me da un poco de libertad para temerle tanto, tengo permitido imaginarme de vez en cuando que mi miedo más fuerte y más insoportablemente impregnado se va a hacer realidad y me va a privar de seguir construyendo y disfrutando o me va a quitar alguno de mis tesoros más preciados otra vez, pero no. En los momentos de análisis recuerdo que eso es la neurosis, que lo que pasó es real, que probablemente tenía que ser así, porque es por eso que también tengo tanto como tengo y que quizás eso simplemente tiene que ser una excusa para asumir de una vez por todas que la vida es HOY y que hay que construir y planificar todo lo que uno quiera con mucho amor y pasión porque eso puede ser ni más, ni menos que el comienzo del resto de nuestras vidas.
-Se hace camino al andar-




Comentarios

  1. Me hiziste llorar, chica... despues te escribo! Hermoso... un beso, graciasss!

    ResponderEliminar
  2. Jajaja gracias!!! Beso grande! Y nuevamente gracias a vos!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario